Preámbulo

 

Si tuviera cuantiosas e importantes posesiones, sin lugar a dudas mi meta sería poner un museo donde pudieran apreciarse, estudiarse y valorarse de manera pública y gratuita, sin embargo, ni tengo muchas cosas, ni son dignas de admirarse, ni podría poner siquiera un intento de museo. 

Lo más valioso que poseo se encuentra en mi cabeza; ideas, experiencias y conocimientos que sí puedo compartir y que espero que sean útiles para alguién mas, porque son el resultado de años de trabajo duro por querer construir una realidad diferente en mi país.

A lo largo de mi trayectoria, he tenido la oportudidad de adentrarme en el Poder Legislativo en muchas de sus áreas, tanto en la Cámara de Senadores, como en la de Diputados, donde he podido conocer prácticamente todo lo que se hace y como se hace. 

Estar ahí desde que comenzó mi vida laboral y desde joven, indudablemente me cambió para siempre junto con mi forma de ver la vida y entender muchas cosas de mi país, lo que me obliga a impulsar todo esfuerzo que busque mejorar muchas de las cosas que se hacen mal en la política y que permitimos como sociedad. 

Pienso que los mayores errores que podría cometer ante lo que he visto y aprendido sería ser inerte; replicar lo que esta mal, ser cómplice  o callar. 

Deseaba hacer un libro con todo esto, pero nada como explotar lo que hoy brinda libertad y conocimiento a todo aquél que desee buscarlo. 

No sé cuanto tiempo siga trabajando aquí, ni que tanto pueda avanzar con mis proyectos, pero algo que detestaría es que tanta información algún día se fuera conmigo, eso sería torpe y egoista de mi parte si la meta real es generar un resultado. 

Francamente estoy lleno de ideas y propuestas muy interesantes donde siento que lo único que me va a faltar para aterrizar todo, es tiempo. 

Por eso, el mayor regalo que puedo dejar estará aquí, disponible en el basto mundo de internet, libre, gratis y accesible desde cualquier lugar. 

Porque nuestras vidas son finitas, pero las ideas son para siempre.