Servicio Social Pagado



EL ORIGEN 

El servicio social esta próximo a cumplir 90 años en México, sin embargo, a pesar de ser un elemento clave en la vida académica, profesional y laboral de millones de jóvenes desde hace décadas, muy poco ha ido evolucionando esta figura con el paso del tiempo, de tal suerte, que hoy tiene que modificarse para adaptarse a la realidad de un país que es muy, muy distinta a la que dio lugar a su origen. 

Muy pocos saben que el SERVICIO SOCIAL nació en tiempos de la revolución, ante los ojos de una sociedad que consideraba a los profesionistas, y por ende, a las universidades que los formaban, en elitistas lejanos del pueblo. 

En aquellos tiempos, el sistema educativo era muy distintnto y poco accesible para la mayoria, por lo que la gente tachaba de clasistas y carentes de empatía o compromiso a todo aquel que contará con un título. 

Esta situación hizo que la UNAM de esa época tuviera poco apoyo e incluso recibiéra muy pocos recursos, al grado de existir grupos que buscaban su desaparición. 

La solución ante este problema, vino hasta 1935, con el proyecto para la realización del Servicio Social de los pasantes de la Escuela Nacional de Medicina, mismo que se implementó al año siguiente y dio lugar a esta figura por primera vez. 

De esta manera, salieron los primeros pasantes en agosto de 1936 armados de modestísimo equipo en un maletín médico, con un lote de diversos productos biológicos y con una remuneración de 90 pesos mensuales, para ir a establecerse temporalmente, por 4-5 meses, a diversos rincones del país. 

Todo esto, con la finalidad de romper con la idea de que las universidades eran lejanas al pueblo. 

De ahí que mencione, que surguío desde tiempos de la revolución, ya que si bien, fue instaurado tiempo después, realmente fue la solución a una cuestión que nace desde aquél entonces. 

Ya para 1937, el servicio social, impactaba directamente en dos áreas principalmente con un noble propósito, el derecho y la medicina, con la meta del gobierno federal de que se establecerían consultorios médicos y bufetes jurídicos en los barrios pobres para prestar servicios a la población mas vulnerable. 

Para 1942, una reforma al artículo 5° constitucional lo establecería en una norma y daria paso a la primer Ley de Profesiones, que lo volvería obligatorio a nivel nacional. 

En 1945, se crearía la Ley Reglamentaria de los artículos 4° y 5° constitucionales, relativos al ejercicio de las profesiones en el Distrito y territorios federales, donde se establecieron dos artículos muy importantes:

– Artículo 53. «Se entiende por Servicio Social el trabajo de carácter temporal y mediante retribución que ejecuten y presten los estudiantes en interés de la sociedad y el Estado.»

– Artículo 59. «Cuando el Servicio Social absorba totalmente las actividades del estudiante, la remuneración respectiva deberá ser suficiente para satisfacer decorosamente sus necesidades


PROBLEMÁTICA ACTUAL

En pleno 2022, la situación económica de nuestro país es cada vez mas compleja, llena de retos, complicaciones y desafíos tanto en el ámbito laboral, como en el académico, que están generando un enorme impacto en las finanzas de la juventud y crean escenarios adversos que garanticen su desarrollo profesional. 

Hoy en día, he podido notar de primera mano, que los estudiantes que nos apoyan con nuestras labores y están realizando su servicio social, tienen problemas para sacar sus cuentas, ya que acudir diariamente a realizar sus actividades implica un gasto adicional en transporte y alimentación, que tiene un impacto en mayor o menor medida pero que al final les genera afectaciones a su económia, tanto individual como familiar. 

Y no es para menos, la realidad es que muchos realizan su servicio social mientras aún están estudieando, lo cual los deja sin tiempo disponible para realizar algun trabajo remunerado u otras actividades que les permitan generar ingresos. 

Además, esta situación no es limitativa e exclusiva del año en curso, ya que en su momento, cuando personalmente realice mi trámite, a pesar de haber estado en una institución que goza de buenas finanzas, el "apoyo" que otorgaban era mínimo y al final de la prestación, lo cual resultaba completamente insuficiente. 

Es ilógico que un principio, si se consideró al Servicio Social como una herramienta de vinculación social que contaba con recursos para el prestador del servicio, pero que en la actualidad y al menos en muchas áreas de gobierno, carece de algún tipo de apoyo o el que se asigna es lejano a cubrir siquiera los gastos esenciales. 

Estoy convencido de que el Servicio Social, además de retribuir a la gente, es una poderosa herramienta que no se limita solo a lo social, sino al campo laboral y profesional, ya que permite vincular a las instituciones con profesionistas y al mismo tiempo, contribuye a que muchos estudiantes puedan descubrir su verdadera vocación, un elemento indispensable en el servicio público y que en mi persona, fue lo que me hizo convencerme acerca de quedarme a trabajar en el poder legislativo. 


PROPUESTA O SOLUCIÓN. 

Si realmente queremos impulsar a nuestros jóvenes, es indispensable que se mejore este requisito en más de un aspecto, ya que existen varios problemas con la implementación de esta figura, desde la falta de uniformidad, competencias y la reglamentación dispersa de cada órgano autónomo, hasta el tema de retribución. 

Sin embargo, considero que el más importante debe ser este último, garantizar que todos los estudiantes puedan realizar este trámite con una cobertura mínima que les garantice poder hacer estas actividades sin causarles una afectación económica. 

Por lo tanto, si bien establecer un pago rompería con el esquema y el propósito de esta figura, si podemos establecer que al menos existan apoyos para cubrir gastas como transporte, alimentación y hospedaje digno en los casos que así se requiera. 

Debemos romper el concepto erróneo de que lo social debe ser "gratuito y precario" y dignificar, reconocer y proteger a los jóvenes que con su esfuerzo y dedicación, transformarán la sociedad de nuestro país durante su servicio social y depués de él, con el ejercicio de sus respectivas profesiones. 

En materia de recursos, en un pais que destina gran parte de su presupuesto a programas sociales, no debería existir ninguna limitante cuando se trata de educación, porque la capacitación y la generación de empleos debe ser siempre el mayor programa social si deseamos desarrollar nuestra nación. 

Hoy ya existen programas como "Jóvenes Construyendo el Futuro", porque no incluir a los estudiantes y  profesionistas que también están construyendo el futuro.

Creo que es momento de poner en la agenda pública este importante tema que impacta directamente en nuestras vidas y que hasta ahora, no esta contemplado modificarse ni en proyectos educativos, ni laborales, ni en política presupuestaria ni en las "leyes juveniles". Ojo aquí 


"Es hora de hacer del Servicio Social una verdadera herramienta de vinculación social, laboral y profesional, no un símbolo de explotación moderno, servilismo y precariedad para la juventud"








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